
Durante el primer trimestre de 2026, la actividad económica argentina mostró signos de recuperación al registrar una suba del 2,3% en la comparación interanual y un avance del 0,7% respecto al cierre de 2025. De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), este desempeño positivo estuvo traccionado por un incremento del 2,7% en el consumo privado y un fuerte salto en las exportaciones, marcando un quiebre respecto a la tendencia recesiva de periodos previos. Sin embargo, el informe técnico revela una profunda disparidad en la estructura de crecimiento: mientras el consumo se sostuvo, los niveles de inversión sufrieron un derrumbe superior al 11%, al tiempo que sectores clave como la industria manufacturera y la administración pública confirmaron una marcha atrás en sus niveles de actividad, restándole dinamismo al Producto Interno Bruto (PIB).

El informe técnico de "Cuentas Nacionales", al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, detalla que “la evolución macroeconómica del primer trimestre de 2026 determinó, de acuerdo con las estimaciones preliminares, una disminución en la oferta global, medida a precios de 2004, de 0,1% con respecto al mismo período de anterior”. Esta cifra se explica por la combinación del crecimiento del PIB y una marcada “variación negativa de 7,5% en las importaciones de bienes y servicios reales”.

Por el lado de la demanda, el componente con mejor desempeño fue el de las Exportaciones, que anotó una suba del 9,8% interanual. En cuanto al consumo de los hogares, el INDEC señaló que “el Consumo privado (2,7 ia) estuvo impulsado en buena parte por el aumento de los bienes importados (bienes de consumo final y automóviles)”. En contraste, la demanda pública mostró un retroceso, con una “variación negativa de 0,9% en el consumo público” respecto al mismo trimestre de 2025.
El desplome de la inversión y la crisis industrial
El dato más alarmante del reporte es el comportamiento de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), que mide la inversión productiva en el país. Según el organismo oficial, “en la demanda global se registró una caída de 11,6% en la formación bruta de capital fijo”. Al desglosar este indicador, se observa que el descenso fue generalizado en casi todos sus componentes: “la disminución de 18,1% en maquinaria y equipo y el descenso de 19,6% en equipo de transporte”. Particularmente, dentro de maquinaria y equipo, el componente importado se hundió un 20,6%, mientras que el nacional bajó un 11,5%.

En lo que respecta a los sectores de la producción, el informe confirma que no todos acompañaron la suba general del PIB. El INDEC fue categórico al señalar que “los sectores Industria manufacturera (-1,7% ia) y Administración pública (-1,4% ia) fueron los dos de mayor caída y le restaron 0,3 puntos porcentuales (p.p.) al PIB”. A estos se sumaron descensos menores en el sector de Electricidad, gas y agua (-1,1%) y en Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-0,3%).

Pese a los rojos en la industria y la inversión, otros sectores extractivos y primarios sostuvieron el índice general con crecimientos extraordinarios. Según el relevamiento, “los sectores de actividad con mayor alza fueron Pesca (27,5% ia), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (18,1% ia) y Explotación de minas y canteras (12,3% ia)”.
Asimismo, otros rubros de servicios y financieros mostraron resiliencia durante el primer trimestre del año. La Intermediación financiera creció un 7,5% interanual, mientras que los Hogares privados con servicio doméstico registraron una suba del 6,3%. Por último, el sector de Hoteles y restaurantes presentó una variación positiva del 2,8%, la cual, según el análisis oficial, estuvo “empujada principalmente por el empleo informal”.